Del rock al grunge: El TRI, medio siglo como voz de los marginados…

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… Y Nevermind cumple 27 años

Notas Acusmáticas

Este martes 25 de septiembre se develó en Puebla una estatua en honor a los 50 años de trayectoria de Alex Lora, “El abuelo del rock”, voz y cara del singular grupo El TRI, que se ha consolidado como una referencia del rock mexicano.

Con el clásico grito “¡qué viva el rock and roll!”, los admiradores le dieron un caluroso recibimiento con aplausos y chiflidos al cantautor originario de Puebla, quien agradeció la distinción mientras era escoltado por su eterna acompañante y “domadora”, Chela Lora, y por funcionarios estatales para develar la efigie, elaborada por el escultor Alejandro Rivera Vilchis.

Ya hace 5 años, en el marco de su 45 aniversario, Alex Lora había sido honorado con una estatua en el Museo de Cera de Guadalajara. Y no es para menos, pues el legado del icónico grupo mexicano que representa ha sido grande. La música de El TRI ha traspasado fronteras, clases sociales y generaciones, hasta convertirse en un movimiento que le ha permitido sobrevivir durante medio siglo, enfrentándose a diversas circunstancias sociales y a un ambiente musical que se caracteriza por una evolución constante, inmersa en la tecnología y de la que han surgido múltiples derivados del rock.

El intérprete manifiesta con seguridad que “El TRI le dio al rock and roll mexicano su propia identidad, porque antes todos querían ser como otras bandas de habla inglesa, además, El TRI mantuvo viva la flama del rock and roll a pesar de la represión y satanización que se dio desde el 71 [en el Festival de Avándaro] hasta el 84”.

El TRI podrá ser criticado y denostado, pero ciertamente es una banda orgullosamente mexicana, que ha resaltado las raíces de la “raza”, como le dice Lora a los rockeros que lo siguen. Justo es el Día de la Raza (12 de octubre) la fecha que la banda escogió para celebrar año con año su aniversario, lleno de música y rock and roll.

Indudablemente El TRI es Alex Lora. Simplemente no se concibe a la agrupación sin su líder nato, un personaje icónico de la cultura musical mexicana y que ha sabido asumir su papel como portavoz de una realidad que sigue con el legado de muchos otros grupos que han tomado a El TRI como modelo, una banda que escribe sobre las desigualdades sociales, denuncia la corrupción y las injusticias, la opresión de las clases marginadas y apoya causas altruistas.

“Cuando el movimiento de rock en tu idioma llegó a mediados de los ochenta, nosotros ya teníamos grabados más de 15 discos en nuestro propio idioma, en los cuales retratábamos el movimiento rocanrolero, la onda social, política, histórica y existencial que se vivió en nuestro país y todo el mundo. Durante esos años de represión, ser rocanrolero en México era casi como ser un narco satánico”, dice Lora.

A la fecha, la agrupación ha recibido innumerables reconocimientos a su trayectoria, entre ellos un Ariel al mejor tema musical por “Las Piedras Rodantes” en la película “Un año perdido”, otorgado por la Academia Mexicana de Ciencias y Artes Cinematográficas; Palmas de Oro, la Medalla Phonos, así como 8 discos de Oro y 1 de Diamante por más de un millón de venta de discos en Estados Unidos, entre otros premios.

Para Alex Lora es “toda una vida de ir hacia delante abriendo brecha, luchando contra todo y contra todos, toda una vida de crear, de mantenerse vigente, de superarse, de sacrificarse y de entregarse para así lograr tener un lugar que no es el número uno, mucho menos el mejor, pero sí el único lugar que se mantiene al margen de todo lo comercial, lo actuado, lo prefabricado y lo manipulado, el único lugar que nadie podrá ocupar”.

Y justo esa visión es la que necesita la escena musical mexicana: comprender que el rock es una manifestación tanto artística como de denuncia social y que, como portavoces del pueblo, los músicos debemos asumirnos como luchadores sociales. Esa es la esencia del rock y quien no lo comprenda nada más le está “jugando al rockerito”.

 

NEVERMIND…?

Y del rock pasamos al grunge, pues el simbólico Nevermind de Nirvana cumplió este 24 de septiembre sus primeros 27 años de haber salido a la luz, en el año 1991. La fecha es simbólica, pues justamente su vocalista Kurt Cobain se suicidó cuando llegó a la edad de 27 atormentadas primaveras.

Considerado uno de los mejores álbumes de rock, Nevermind marcó una evolución en la música grunge, peleándose los primeros lugares de popularidad con bandas igualmente icónicas como Soundgarden y Pearl Jam, entre otras, y sin duda es la joya de la corona en la obra musical de la que se convertiría en una de las bandas más importantes e influyentes de la era moderna, símbolo de toda una generación.

Nevermind vendió millones de copias y en 1992 desbancó del puesto número uno a Dangerous de Michael Jackson, convirtiendo así a los miembros de Nirvana, particularmente a su vocalista, en leyendas musicales y referentes de moda, que representaban a toda una revuelta de adolescentes cansados de seguir las normas impuestas por una sociedad “muy superficial”.

Y como mencionaba en mi anterior entrega, una de las características para convertirte en una leyenda del rock es fallecer en el apogeo de tu carrera. Con una mente perturbada y una fuerte adicción a las drogas, Kurt Cobain no estaba apto para el impacto que generó su banda a nivel mundial, por lo que se abalanzó rápidamente hacia su muerte con un escopetazo en la cara, dejando a una generación que abrazaba los postulados del grunge totalmente desolada y decepcionada.

Creo que vale la pena señalar que, desde mi punto de vista, el gran éxito de Nirvana se debe a la sinceridad de su arte. Podrá o no gustarnos su música, pero Kurt sabía dejarlo todo en el escenario; la naturalidad y expresividad con las que cantaba fueron los ingredientes que permitieron que los chicos rebeldes de la época -y hasta nuestros días- se enamoraran de su música y se identificaran plenamente con ella.

No obstante, la pérdida del joven Kurt trajo consigo una nueva revolución musical, pues el que fuera su baterista se convirtió en una nueva leyenda del rock por sus propios méritos y sin necesidad de dejar este plano. Dave Grohl fundó los Foo Fighters y rápidamente cautivó a un nuevo público amante del rock alternativo.

Quienes seguimos a los Foo Fighters estamos conscientes de que si Cobain no se hubiera suicidado probablemente el mundo nunca habría deleitado sus oídos con la genial música de Grohl. Además, hay que decirlo, él sí sabe lo que significa ser un músico talentoso con una responsabilidad social de por medio y hasta ahora nunca ha defraudado a sus fans, ni creo que lo haga nunca.

La moraleja es que el amor al arte, a la música, es más grande que cualquier depresión o que cualquier obstáculo. Sólo hay que abrazarlo fuertemente y nunca dejarlo ir.

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