48 años sin el alma fugaz y eléctrica de Jimi Hendrix

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Notas Acusmáticas

¿Cómo se hace una leyenda del rock?

La pregunta del millón que muchísimas bandas emergentes -y no tanto- se han hecho, es la de cómo hacer trascender su música.

La primera opción indudablemente sería con música inigualable, única, original, que nadie haya hecho y que por ende sea llamativa. La segunda opción es la destreza, que nadie pueda tocar lo que tú haces porque es tuyo y es tu firma, es tu sonido, es tu habilidad. La tercera es una muerte inesperada durante el apogeo de tu carrera, acompañada del dolor de cientos de miles de fans…

Jimi Hendrix cumplió las tres. Su música marcó un punto de quiebre en lo que a la guitarra eléctrica se refiere, tanto que su primer disco fue como un terremoto que sacudió la escena musical: la originalidad de su sonido estridente era espectacular. Así como su manera de tocar, puesto que su habilidad era incomparable; nadie podía tocar como él, incluso se daba el lujo de hacerlo con los dientes o de cabeza, sin equivocarse ni un ápice y con una pasión como pocos. Y por último, su muerte, tan sólo tres años después de haberse dado a conocer al público con su primer disco, sorprendió a propios y extraños que se dedicaron a esparcir su nombre como reguero de pólvora, por la triste noticia de perder a un genio musical a la corta edad de 27 años, justamente un 18 de septiembre pero de 1970.

De todos los legendarios miembros del llamado Club de los 27, Jimi es sin duda uno de los más destacados. Y no es para menos, pues su genialidad musical continúa como una fuerte influencia en la música rock hoy en día, ya que desarrolló la técnica y los efectos de la guitarra eléctrica hasta dotarla de una entidad propia, mediante la saturación de sonido en los amplificadores y el uso del pedal Wah para generar efectos sonoros.

No es fácil convertirse en un símbolo, pero en Jimi Hendrix parecía darse naturalmente. Su imagen entre hippiosa y psicodélica era un vivo reflejo de su imaginación creadora, que dio a luz canciones como Purpple Haze o Voodoo Child (Slight Return), convirtiéndose en himnos sesenteros que aún son interpretados en los bares pero que la crítica denostó en su momento por considerar que había “demasiada guitarra”. Esas cosas de la vida que nos dejan con la boca abierta.

Tan icónico y audaz, Hendrix hacía cosas que nadie más se atrevía, como incendiar su guitarra y tocar al mismo tiempo (al menos en tres ocasiones lo hizo y bastaron para que se convirtieran en una especie de sello distintivo personal).

Además, llamaba la atención por ser zurdo, pero resulta que un estudio realizado por el psicólogo estadounidense Stephen Christman en 2010 reveló que Jimi en realidad era ambidiestro, característica que le permitía una gran destreza y singularidad a la hora de tocar, ya que no solamente lo hacía con su mano izquierda -atrapando el mástil y deslizando su dedo pulgar por la parte superior- sino que su guitarra era para diestros y la tocaba al revés. Dicha capacidad, neurológicamente hablando, influía también en la coordinación de sus dos hemisferios cerebrales a la hora de componer.

Sumado a su capacidad física -tenía unas manos increíblemente grandes- y a la oportunidad que tuvo de conseguir su primer guitarra acústica a los 14 años, aunque también se dice que comenzó a tocar desde los 12, son algunas de las fortunas que permitieron a un chico convertirse en un maestro de la guitarra.

Por si fuera poco, el compositor se hizo famoso por sus peculiares malabares con los dientes y su habilidad para tocar con la guitarra de cabeza -literalmente detrás de sí mismo-, distintivo que compartía con Freddie Mercury, por ejemplo, y con Mozart, este último de quien se decía tremendamente influenciado.

Otra fuerte influencia musical de Hendrix fue nada menos que Elvis Presley, de quien se decía un gran fan, y por supuesto Bob Dylan, de quien tomó el tema All Along The Watchtower para convertirlo en una auténtica obra maestra, gracias a sus influencias del rock, blues y jazz. El propio Dylan dijo que la versión de Hendrix era superior a la original.

Un hombre como Jimi no podía estar exento de excentricidades. Por ejemplo, tuvo cuatro nombres diferentes: Johny Allen Hendrix, James Marshall Hendrix, Jimmy Hendrix y Jimi Hendrix. También tenía dos alias: Maurice James y Jimmy James.

Otra curiosidad es que, a pesar de tener una potente voz, Jimi era sumamente tímido, siempre hablaba bajito y en más de una ocasión dijo que no estaba conforme con su voz al cantar. No obstante, era un perfeccionista. Por ejemplo, en el Festival de Woodstock participó con su Band of Gypsys y, a pesar de ser un concierto épico, en varias ocasiones se nota su frustración con la banda porque el sonido no estaba saliendo como él quería, según testimonios.

Tan bueno era que se rumora que hizo sentir inseguro a una eminencia como Eric Clapton. En una presentación de Cream en la que Jimi fue invitado a tocar, Clapton se alejó del escenario en medio de un solo de Hendrix y poco después Chas Chandler lo encontró temblando mientras fumaba un cigarro, al tiempo que le espetaba un pueril reclamo: “Nunca me dijiste que Jimi era tan jodidamente bueno”.

No obstante, Jimi era una persona sencilla y humilde. Siempre daba crédito a sus muchísimas influencias y cuando le preguntaron “oye, Jimi ¿qué se siente ser el mejor guitarrista del mundo?”, él contestó “no tengo ni idea, tío. Pregúntale a Rory Gallagher”.

Las grandes historias no siempre tienen finales felices y el nacido en Seattle un 27 de noviembre de 1942, vio por terminada su fugaz existencia debido a su adicción a las drogas y el alcohol. A su funeral acudieron algunos de los personajes musicales más importantes en la historia del rock, desde Miles Davis hasta Noel Redding, Mitch Mitchell, John Hammond y Johnny Winter, entre otros.

Sin lugar a dudas lo que quizás sorprende más de esta leyenda es su gran habilidad para hacer de su guitarra una extensión de su cuerpo. A 48 años de su muerte, se posiciona como uno de los guitarristas más representativos, capaz de estremecer al público únicamente con el crujir de sus cuerdas distorsionadas sin igual. Evidentemente continuará por muchos años más como un ícono musical que no dejará de deleitarnos con su “Jimi Hendrix Experience”.

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