Música, la mejor medicina

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Notas Acusmáticas

¿Qué influencia tiene la música en nuestras emociones y la evocación de recuerdos?

La música es el arte por excelencia, quizás con las mayores repercusiones para los seres humanos, puesto que, desde el inicio de la vida hasta sus últimos momentos, la música nos acompaña en nuestras actividades cotidianas, pero también influye fuertemente en nuestra creatividad e inspiración; así como física, emocional y psicológicamente hablando.

Desde tiempos antiguos, la música ha sido utilizada para mejorar el estado de ánimo. Tan apreciado era este arte en tiempos de Pitágoras, que el filósofo griego utilizaba ciertas escalas y acordes para lograr el equilibrio mental, recetaba a sus alumnos determinadas melodías para armonizar estados de ánimo negativos o para aliviar las preocupaciones. Aristóteles, por su parte, no tardó en descubrir que las melodías y los ritmos de la flauta fortalecían el cuerpo, la mente y el espíritu, y Platón sostenía que la música cumplía para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo. Entre tanto, Descartes consideraba que el sonido de la música tenía como fin el deleite y la provocación de diversas pasiones…

Existen evidencias científicas de los grandes beneficios de la música en nuestras vidas, inclusive en la de los animales. Desde el vientre materno, la música ayuda a la estimulación temprana del bebé, motiva y fomenta el vínculo entre padres e hijos, regula las emociones, aumenta la frecuencia cardíaca y la actividad cerebral del bebé.

De igual modo, escuchar música en la infancia favorece el desarrollo de la expresión personal, aumenta la creatividad, ayuda a la desinhibición, fortalece la autoestima y fomenta la expresión afectiva; además de que se ha comprobado que los niños y niñas en contacto con la música desarrollan mejor sus habilidades y su concentración, facilitándoles el aprendizaje de otros idiomas, el entendimiento de las matemáticas y potencializando la memoria. Muchos de estos estudios se pueden encontrar en el sitio de la revista científica Psychology of Music.

En suma, la música no solamente nos ayuda, en lo individual, a sentirnos mejor física y emocionalmente, sino también en lo colectivo, como fenómeno de convivencia social, ya sea en un concierto o en una Iglesia, por ejemplo, y sus beneficios son inmensos (ya he hablado en este espacio sobre la relación de la música con la ciencia, el deporte, el activismo y la política).

Es por ello que se utiliza la música como una estrategia terapéutica en procesos de recuperación física y mental. Su utilidad en la medicina ha sido comprobada, pero aún falta desarrollar más estudios para comprender a fondo la conexión tan mágica que provoca entre nuestras neuronas cerebrales y los estímulos sensoriales.

¿Qué pasa cuando escuchamos una canción? Nuestro cerebro se ilumina, como si se tratara de una explosión de fuegos artificiales. Pero además activa recuerdos y nos provoca sensaciones diversas.

Una melodía te puede, inconscientemente, transportar a un momento de felicidad o de algún trauma psicológico. Puede evocar el pasado, incluso los recuerdos más recónditos o lejanos, como si se tratara de una viva fotografía que recién descubrimos.

Y tan fascinante resulta el tema, que muchas películas y series de televisión desarrollan sus tramas alrededor de un recuerdo o una emoción que surge, precisamente, por una canción en específico.

Este fenómeno tan complejo de las emociones humanas ha podido ser explicado por la ciencia: tienen su centro en el sistema encefálico, que está compuesto por la amígdala, el hipotálamo, el hipocampo y el tálamo. Este sistema es el encargado de ayudar a expresar todo tipo de emociones -como la alegría, la tristeza, el odio o el amor-, que son una respuesta de reacción del organismo, en la que se involucran elementos centrales y periféricos, utilizando al cuerpo como el vehículo por el cual se expresa.

Sin embargo, el papel encefálico en la comprensión musical no está completamente claro, ya que existen zonas específicas del cerebro encargadas de realizar funciones como el lenguaje o la memoria, pero no existe un circuito cerebral propio para la apreciación o interpretación emocional de la música, sino que, al escuchar o crear música, se involucran y estimulan todas las zonas del cerebro. Incluso se activan sustancias químicas en el sistema nervioso que estimulan la producción de neurotransmisores, como la dopamina, las endorfinas y la oxitocina.

Es por todo lo anterior que, sin lugar a dudas, la música es la mejor medicina que ha podido crear el ser humano. No estoy exagerando, puesto que, como hemos visto, la música tiene efectos muy benéficos en todos los componentes de nuestro ser, es decir, en la mente, el cuerpo y el alma. ¿Por qué no dejar que la música nos guíe?

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