La vida es lo que pasa mientras haces otros planes

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Notas Acusmáticas

11/01/2018

Recuerdo la primera vez que escuché la que se convertiría en una de mis frases favoritas. Fue mi papá citando a John Lennon, mientras platicaba con mi hermano y conmigo acerca de “algo” que intentaba enseñarnos, o quizá fue a raíz de alguna mala experiencia, no recuerdo los detalles, sólo que me gustó mucho y que me hizo reflexionar sobremanera. ¿Qué es la vida? ¿Es levantarte todos los días a trabajar? ¿Es terminar una carrera? ¿Es casarse y tener hijos? ¿Es desarrollar un plan de vida –valga la redundancia- y enfocarse en eso? ¿Acaso se trata de sobrevivir nada más? ¿Cómo se define la vida?

Supongo que no seré la primera ni la última en hacerse cuestionamientos filosóficos al respecto. Ya muchos se han preguntado cuál es el propósito que tenemos en este plano. Sin entrar en cuestiones existenciales, lo que sí sé es que la vida está compuesta de planes, de decisiones, de experiencias, de desilusiones, de éxitos, de amor, de corazones rotos, de inspiración, de amistades, de ídolos, de sueños… y por encima de todo, de imprevistos y de “hubieras”. ¿Qué hubiera pasado si…?

“Life is what happens to you while you’re busy making other plans” (la vida es lo que pasa mientras haces otros planes), lo dijo John Lennon en su canción “Beautiful boy”, dedicada a su hijo Sean, aunque también se le atribuye al escritor Allen Saunders pero sinceramente no conozco su trabajo, a diferencia del mítico Beatle. Cuando comprendí lo que significaba esa frase, mi vida comenzó a ser mucho más fácil y empecé a ser mucho más feliz. Debo confesar que yo fui de las adolescentes “problemáticas” que les causan una que otra vergüenza a sus papás, debido al cúmulo de hormonas que desestabilizan nuestro cuerpo y nuestra mente. Lo bueno es que siempre conté con su apoyo incondicional y eso me ayudó a hacer más llevadera una de las etapas más difíciles de mi vida.

Sin embargo y después de varios tropezones, algunos muy fuertes, comprendí lo que intentaba explicar Lennon a su hijo. No se trata de no hacer nada, como piensan los que prodigan que “si así lo quiso Dios, entonces ¿yo qué puedo hacer?”, o cosas por el estilo que sinceramente me parecen pretextos que rayan en el conformismo, sino más bien de ir construyendo tu propio camino. Para ello primero tienes qué definir ¿qué quieres?, ¿qué te gusta?, ¿quién eres?

Después empiezas a entender por qué suceden ciertas cosas y te das cuenta de que efectivamente, la vida es lo que pasa mientras haces miles de planes en tu cabeza. Te imaginas lo que quieres llegar a ser, de qué quieres vivir, cuál es tu actividad favorita, con quién quieres estar, piensas que vas a conseguir esto o aquello; y cuando te percatas de que todo lo que te ha pasado –no tus planes- es en realidad tu vida, entonces empiezas a valorarla, empiezas a sentirte feliz, porque intentaste realizar tus planes. A la mejor sí los consigues, pero el ínter es lo que importa y aprender a disfrutarlo.

No me malinterpreten. Por supuesto que es importante hacerse propósitos y tener planes –de eso escribí en mi columna pasada con respecto al Año Nuevo-, pero lo más importante es entender que no podemos controlar lo que sucede a nuestro alrededor. Hay mucha gente que se deprime cuando se da cuenta de que no ha podido conseguir los logros que se propuso o que su vida es totalmente opuesta a la que alguna vez imaginó. Este escenario sería malo si no disfrutaras lo que haces, pero si la vida te llevó al lugar en el que estás ahorita sin haberlo planeado y te gusta, creo que eres afortunado.

Yo me siento afortunada porque he tenido grandes experiencias: he vivido al día, sin tener dinero para lujos, “sufriendo” para pagar la renta, pero nunca he padecido hambre; encontré el amor cuando menos lo esperaba y después de una ruptura que me llevó a la depresión, aprendí a conocerme, a conocer a la gente, a sobreponerme y a ser feliz; aprendí a amar a los animales, cuando antes despreciaba tener pelos de perro en mi ropa y hoy no puedo vivir sin ellos; porque a pesar de los muchos golpes que mi familia ha recibido, se encuentra sana y salva; porque la vida me ha jugado bromas muy pesadas pero gracias a ello, estoy encontrando mi camino, el que yo quiero transitar.

En definitiva, la vida de todos nosotros está llena de esos imprevistos, cosas que no teníamos contempladas y que no obstante tenemos que enfrentar, cosas que no creíamos que pasarían, que no esperábamos… Pese a lo difícil que nos resulta, lo inesperado nos ha hecho aprender, nos ha ayudado a madurar, nos ha llevado a conocer personas y situaciones, buenas y malas, que componen lo que hoy es nuestra vida y a partir de eso, podemos concretar nuestro propósito.

¿Alguna vez te has puesto a pensar si eres feliz, lo que significa realmente “ser feliz”? ¿Alguna vez has identificado quién eres realmente y qué es lo que quieres hacer? No importa que los planes no salgan como los imaginas, como quisieras que fueran las cosas o como “hubieras” querido que fueran, lo importante es que hagas tarde o temprano lo que imaginaste que te haría feliz, aquello que anhelas y que llenaría tu corazón, tu alma, y que te hará trascender como ser humano, es decir, dejando siempre algo bueno por el camino que elegiste. En mi caso, sé que es la música.

En conclusión, lo más significativo es que tengas amor en tu vida. Así, no importarán ninguno de los contratiempos y casualidades que has experimentado, porque la vida es lo que pasa mientras haces otros planes.

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