Mi vida y los Foo

Estándar

Notas Acusmáticas

Esta semana me asombré de lo poco que solemos saber sobre las bandas de rock que nos gustan, a menos que seas realmente un fan de hueso colorado. Sucedió después de ver (apenas… ya sé, no me regañen) el excelente documental de los Foo Fighters “Back and Forth”, disponible en Netflix y dirigido por James Moll en el 2011. No sé por qué no lo había visto antes, si se trata de una de las bandas que me han acompañado desde los inicios de mi trayectoria musical.

Nunca me he considerado una fan extrema al grado de tatuarme su logo o cosas por el estilo, pero sí he escuchado todos sus discos de los cuales varios de ellos se encuentran en mi categoría de “favoritos”, lo que sea que quiera decir eso… y debo reconocer que tengo una playera, una bufanda y un cuadro de los Foo en mi casa y pegué un sticker del concierto de 2013 en el Foro Sol en el auto que vendí el año pasado, por lo cual me parece increíble que a estas alturas no me hubiera tomado el tiempo de ver su película.

Uno pensaría que cuando sale a la luz mayor información sobre una de tus bandas preferidas irías corriendo a consumirla, pero por azares del destino no fue mi caso, lo cual me hizo reflexionar muchísimo acerca del nivel de apertura que los mismos músicos tenemos hacia los demás, se trate de bandas famosas o de competencia directa. Y de los melómanos comunes y corrientes ya mejor ni hablamos… ¿Qué recibimiento podemos esperar los músicos independientes?

En definitiva, creo que el trabajo por delante es extenso y que debemos empezar por uno mismo, ser congruentes. ¿Cuántas veces te has puesto a escuchar música nueva? No vayamos tan lejos: ¿Cuánto sabes sobre tu banda favorita? ¿Conoces su historia? ¿Te sabes sus nombres? Ya sé, la música no necesariamente involucra saber todo sobre la vida de quienes la están haciendo, pero no podrás negar que cuando una banda te interesa más que otras, por la razón que sea, de inmediato te pones a investigar un poco sobre ellos y eso es bueno.

Al final del día, como mencioné en columnas pasadas, para bien o para mal, los músicos somos influencia directa de quienes nos escuchan, en el aspecto que quieras, es decir, podemos influenciar tanto en la forma de vestir como en la forma de cantar, en nuestra forma de vida, en la actitud que tomamos en el escenario o en la ideología que pregonamos, entre muchas otras cosas.

Por eso es que ya llevo varios días reflexionando sobre el documental de los Foo Fighters. La verdad es que me dejó estupefacta encontrar los muchos puntos en los que me sentí identificada con las vivencias que ha tenido Dave Grohl desde el inicio de su carrera. En verdad, no tiene nada de malo comparar tu banda emergente con las grandes bandas que han dejado una marca en tu vida o en tu música.

De las cosas que más me sorprendieron sobre la historia de los Foo, fueron los múltiples cambios de alineación que dejaron una huella en su música y consecuente evolución. De no ser por la colaboración de todos esos grandes músicos y sin todas las buenas y malas experiencias que han tenido, tanto individualmente como en conjunto, el grupo comandado por Grohl simplemente no sería lo que es hoy, no sonaría como suena hoy y lo más importante: no tendrían esa conexión entre ellos y que visiblemente emana hacia su público.

Todo lo que nos sucede tiene una razón de ser y si aprendemos de la infinidad de altibajos que toda banda original sufre, podemos llegar a ser tan grandes como los Foo Fighters. ¿Me estoy yendo muy recio? La verdad es que no lo creo. Podrás decirme que no en cualquier parte surge un baterista de la calaña de Dave y sorprendernos a todos al agarrar su guitarra y ponerse a cantar y que haya conseguido el éxito musical y comercial que tienen los Foo y seguir rockeando en sus 40 y tantos y bla bla bla…

Quizá su éxito sea también una suma de casualidades, pero lo que nadie podrá negar y menos después de ver su documental, es que los Foo Fighters, en especial su frontman y fundador, han tenido la paciencia, la perseverancia, la convicción, el compromiso y la pasión para hacer que su música trascienda. ¿Y qué es trascender en el idioma musical? Nada más y nada menos que lograr el reconocimiento del público melómano.

Eso es lo que queremos todas las bandas y músicos independientes, ser reconocidos, ser apreciados por aportar al arte musical un nuevo sonido, canciones que sean recordadas, coreadas y reproducidas miles de veces por personas que se sintieron identificadas con ellas o con los integrantes, que suenen en fiestas, bares, en el auto o en el radio, no importa, mientras sean escuchadas al menos por una persona. El reconocimiento no necesariamente se traduce como fama, dinero o premios, sino más bien como una conexión multisensorial que es invisible en el plano material pero no en el plano espiritual.

La mayoría de los músicos con los que he platicado invariablemente han expresado que hacen lo que hacen porque los llena, así de sencillo: porque les gusta. Eso es el arte. Es buscar dejar una huella sensible y sincera de lo que sientes en tu interior sin buscar obtener riqueza o poder, para que el espectador interprete tu creación de la forma que se le dé la gana y le haga sentir algo más en su propio ser, causando una reflexión y una reacción en su entorno.

Por ello es que los músicos debemos tomarnos muy en serio nuestro papel en la sociedad. El arte no es egoísta, el arte es puro y generoso. Lo que quiero decir con esto es que mientras hagas las cosas en tu banda con entrega, pasión, sinceridad, con una perspectiva social y sobre todo con compromiso, te van a salir bien. ¡Créetela! Así como Dave Grohl tuvo que luchar contra dimes y diretes, críticas de los medios, depresiones, vicios de sus compañeros, dudas y abdicaciones, nunca se rindió y hoy los Foo Fighters son una de las bandas más importantes de nuestra generación.

Sin duda las bandas emergentes tenemos mucho trabajo por delante, máxime en un país como México, donde el arte continúa siendo visto en muchos sectores como una pérdida de tiempo, una mala forma de ganarse la vida o como mero entretenimiento, sin entender que el arte es la única expresión que nos puede salvar la vida literalmente.

Amigo lector o lectora, sin importar si eres músico o melómano, te invito a que te acerques a las bandas que te gustan. Aprende de sus experiencias, investiga cómo viven, qué es lo que hacen cuando no están tocando y qué perspectiva social le han dado a su imagen. Pero principalmente, dale una oportunidad a las bandas emergentes. Quién sabe… tal vez te encuentres por ahí a un Dave Grohl en potencia y aún no lo sepas.

Por lo pronto, el acercarme por enésima vez a los Foo Fighters y aprender nuevas cosas de ellos ha tenido efectos en mi vida nuevamente, al reforzar el amor que tengo por mi banda, L.E.D.S.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s