Los músicos, ¿activistas por naturaleza?

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Notas Acusmáticas

23/11/2017

Creo que la primera vez que me percaté de la importante relación de la música con el activismo social o político, fue con John Lennon. A pesar de que el mítico músico ya había fallecido antes de que yo naciera, mi papá siempre fue fiel seguidor de los Beatles, por lo que crecí con su música y con sus ideales en torno a la paz y al amor.

Si bien los Beatles trascendieron como un éxito ampliamente comercial a nivel global, fue a finales de la década de los 60 que se le identificó como un hito que expresaba un mensaje más profundo. Se trató de una generación que se replanteaba las pautas de conducta socialmente establecidas. Los mensajes de “all you need is love” y de crítica contra el sistema que coreaba el cuarteto de Liverpool, invitaban a recapacitar sobre los valores de la sociedad conformista heredada de la posguerra.

Ya como solista, Lennon continuó con su crítica social y un importante activismo político en contra de la guerra de Vietnam, o más bien a favor de la paz, componiendo himnos como Imagine, entre otros, que hasta la fecha continúan como un ideal para un mundo sin fronteras, sin desigualdades y sin clases sociales o razas.

Recuerdo que la primera vez que comprendí lo que expresaba esa canción, a una muy corta edad y gracias a mis clases de inglés, sentí un estremecimiento en mi cuerpo. Yo creía que así podía ser el mundo. Todavía lo creo. Pero fue gracias a la música, precisamente a canciones como Imagine y Give Peace a Chance de Lennon, The Wall de Pink Floyd o Sunday Bloody Sunday de U2 en voz de Bono, otro importante activista, que crearon algo en mi interior y me hicieron recapacitar sobre la importancia del activismo social desde una faceta artística.

Innumerables celebridades de toda índole y de todas partes del mundo han tratado de llamar la atención sobre lo que se debe o no hacer, en distintas épocas y ante diferentes contextos, con relación a nuestra sociedad y nuestro medio ambiente. Pero siempre es el arte el que nos hace reflexionar. Siempre sincero, nos ayuda a crear conciencia sobre lo bueno y lo malo que como seres humanos, imperfectos y estúpidos, hemos experimentado durante toda nuestra historia.

En México destaca el activismo que han realizado importantes bandas como Café Tacuba o Molotov, a través de su música y de su participación en causas tanto sociales como políticas. Sin embargo, también hay quienes todavía no comprenden lo que representa ser un artista, algo común particularmente en las bandas emergentes –que paradójicamente somos las que deberíamos estar a la cabeza por nuestra misma génesis-, como es el caso de Apolo, banda que tuvimos la oportunidad de escuchar en una presentación hace unos años en la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) donde el vocalista fallidamente expresó que no quería criticar a los políticos, en la víspera de las campañas electorales, porque “no quería que lo multaran”.

En L.E.D.S. (Light Experience & Dynamic Sound) creemos firmemente que quien tenga la gran oportunidad de estar frente a un micrófono o ante cualquier espacio de difusión masiva, tiene una responsabilidad moral y ética con la sociedad. Debemos levantar la voz ante las injusticias, crear conciencia en nuestros seguidores sobre el daño que le hacemos a nuestro medio ambiente, debemos ayudar a quien lo necesita, proteger a los animales y seres indefensos, pero sobre todo, señalar la corrupción e impedir la impunidad de aquellos que nos gobiernan y que nos utilizan para su beneficio personal. Así podemos hacer un mundo mejor.

Mi papá me dijo una vez que cada quien se manifiesta desde su trinchera, invitándome a que, si tenía algo importante qué decir, lo hiciera a través de la música. Sin embargo, me dijo, “tú eres un híbrido muy interesante”, refiriéndose a mi particularidad como músico y comunicóloga. Por eso hago música y escribo mis Notas Acusmáticas, esperando que pueda contagiarte a ti, querido lector o lectora, de crear un mejor lugar que como lo encontramos y dejar un legado trascendente para las futuras generaciones.

Por tanto, si eres músico no temas expresarte y generar polémica, buena falta nos hace que la sociedad sea crítica y reflexiva, siempre con el afán de mejorar nuestro entorno. No olvides que así es el arte, sincero y dialéctico, y su propósito principal es el de generar sensibilidad. Mientras tanto, seguiré imaginando que todo el mundo vive en paz, como quería John Lennon, “dirás que soy una soñadora, pero no soy la única”.

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