¿La escena la hacemos todos, kimosabi?

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Notas Acusmáticas

26/10/2017

La vida está hecha de experiencias. Todo lo que vivimos es bueno, incluso lo malo resulta humano a la larga. Los planes, los objetivos, los proyectos, todo nos guía, pero lo que sucede en el ínter nos define. “La vida es lo que pasa mientras haces otros planes”, diría John Lennon, quien sin duda tendría mucho más qué decir sobre la escena musical independiente en México, a años luz de la que permitió que los Beatles crecieran.

El pasado sábado 21 de octubre tuve una de esas experiencias que no olvidas y que modifica nuestra forma de ver el mundo, la primera con mi banda L.E.D.S. (Light Experience & Dynamic Sound) en la gran Ciudad de México. Como siempre, el público es el único jurado que determina si estás haciendo bien o mal las cosas. En esta ocasión no fue diferente y de nueva cuenta reforzó nuestra visión, llenándonos de energía para continuar por el sendero escogido. “Sí, lo estamos haciendo bien”.

También hubo malas experiencias que hemos decidido ver como un aprendizaje que nos hace crecer con más ímpetu. En cuanto a la autocrítica, notamos errores de logística que corregiremos en los próximos eventos, pero de ninguna manera salimos defraudados de esta introducción a la gran urbe. Sin embargo, la principal “decepción”, si podemos llamarle de algún modo, tiene que ver directamente con “la escena emergente”, llevándonos a la firme y lamentable conclusión de que: “la escena” no somos todos.

Así es, “la escena emergente”, aquella en la que se consideran tanto bandas como medios independientes dedicados a la música, falla una y otra vez en su cometido. Los mismos que deberían ser los primeros interesados en generar un crecimiento solidario para su propio beneficio, se ponen el pie constantemente. No existe, en la gran mayoría de las bandas, ninguna intención de acudir a apoyar, es decir, de comprar un boleto para ver a bandas que llaman “amigas” o incluso ver a “la competencia” con el afán de mejorar. ¡Ya ni cuando la entrada es libre! ¿Así cómo quieren que los demás vayan a ver a su banda?

Hay que deducir que el círculo cercano de las bandas independientes es el vínculo con la sociedad, con el público o target al que quieres llegar. ¿De verdad es tan complicado entenderlo? Si no invitas a tus amigos a tus propias tocadas, ¿cómo esperas que acuda un mayor público a verte? ¿Por qué habrían de invitar las demás bandas a sus amigos a verte?… Un círculo vicioso absurdo que lo único que logra es frenar o detener por completo el crecimiento de casi todas las bandas emergentes. Así queda en evidencia el supuesto compromiso que tienen con su “arte”. No, no son artistas porque no son sinceros.

¿Cómo piensan las bandas emergentes que van a crecer?, ¿vendiendo 50 boletos de $100 en una semana para abrirle a una banda un poco más reconocida, dizque para hacer currículum, en donde ni siquiera tocarás con el mismo sonido que la headliner? Hay que ser congruentes. ¿Quieres que te escuchen?, entonces escucha a los demás.

Por su parte, la gran mayoría de los medios de comunicación emergentes e independientes también tienen un tache enorme. A pesar de tomarlos en cuenta y enviarles invitaciones con suficiente anticipación, como se hace en todos los grandes eventos y ruedas de prensa del mundo, se comportan cual diva a la que a la mera hora ya no le dieron ganas de hacer su trabajo.

¿Así quieren que se les considere con seriedad? ¿Creen que su audiencia ya no puede crecer más? ¿No que el apoyo es incondicional para los nuevos proyectos musicales? Dicen de dientes para afuera: “mándenme sus flyers para compartirlos”, pero se los mandas y no los publican. Olvidan el compromiso que hicieron de hacer un trabajo en torno a la escena emergente; no son fieles a su público y a su profesión, no son sinceros, no son “artistas”.

Sí, también las ciencias de la comunicación pueden ser un arte, pero se requiere de un trabajo honesto, pulcro, respetando los ideales del periodismo sobre la ética y la veracidad y, por encima de todo, el compromiso de informar puntualmente a su audiencia. ¿Nada más van a informar a su público sobre las bandas que les hacen el trabajo de contactarlos para una entrevista y acuden a su estudio? El periodismo, aunque sea de espectáculos, también es hacer trabajo de campo, no nada más estar sentado en la comodidad del escritorio o del estudio.

¡Ah!, pero eso sí, los medios emergentes que gozan de un pequeño crecimiento se ponen a cantar a los cuatro vientos que “no hay tal escena”. ¿De dónde quieren que surjan los nuevos talentos que representen la música hecha en México?, ¿de Televisa?

Actúan igual que los foros que “abren sus puertas” a las bandas independientes, como si te estuvieran haciendo un favor cuando en realidad les estás haciendo todo el trabajo; explotan a las bandas sin ningún remordimiento. ¡Literal, ya ni las chelas te invitan! Les llevas gente para consumir y no son para tratarte bien o, por lo menos, brindar un sonido decente, que es lo mínimo que se espera. Les vale si te escuchas bien o no, sin pensar que en el pequeño detalle de un buen sonido radica el éxito o fracaso de la banda. Lo que les importa es que tú y tus amigos consuman en el lugar y que tus instrumentos no les estorben el paso. Así es, querido músico lector, no te recomiendo tocar en el Valiant Pub…

Las honrosas excepciones, porque afortunadamente sí las hay, son pocas pero sumamente valiosas. ¡Qué diferencia de actitud cuando te topas con una eminencia del periodismo musical en México, escribiendo en un periódico como La Jornada y que ha entrevistado a los Rolling Stones, entre muchos otros artistas de altura, y que tiene la humildad de acudir a tu evento en un barcito de la capital! Gracias don Javier, ¡qué señorón! Nada que ver con los medios que se sienten rockstars. Y por supuesto, una mención muy especial para Rubén y Tamara de Ruta Indie que acudieron puntualmente a cubrir el evento, y para Edgar González.

Por el lado de las bandas, un aplauso para Utopía Grunge y Paravolt, que en cada oportunidad que se les presenta acuden a apoyar a la escena emergente, sin importar si el género musical es el mismo que el de su banda o si hay que pagar un cover de por medio.

En conclusión, de acuerdo con mi experiencia, “la escena” no la hacemos todos, kimosabi, la hacemos los que sí tenemos un compromiso sincero con nuestro arte, los que somos congruentes con lo que decimos defender, los que jugamos parejo y nos preocupamos porque la otra banda también suene bien, los que le indicamos al “ingeniero” de sonido del bar que le suba o le baje a equis o ye; aquéllos que cumplimos con el compromiso que tenemos con nosotros mismos y con nuestro público. No importa si eres banda, medio de comunicación –consolidado o emergente-, foro o melómano. Si eres sincero y congruente con tus ideales, la vida te va a sonreír, así como nos sonríe a L.E.D.S. ¡Gracias CDMX! Y agárrense capitalinos, porque venimos con todo.

#LEDSROCKBAND

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