Las bandas sin compromiso son su propio verdugo

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Notas Acusmáticas

12/10/2017

En el camino del éxito musical hay muchos factores determinantes. Por supuesto, el punto número uno es la calidad sonora de la banda, así como la imagen y la labor que cada una realiza para destacar en la ampliamente competida escena emergente –aunque haya quienes insisten todavía en afirmar que no existe, con una cínica actitud de desprestigiar el trabajo de muchos de nosotros-. Todo eso es muy importante, pero desde mi perspectiva el ingrediente fundamental en esta receta no escrita, es nada más y nada menos que EL COMPROMISO.

Mucho se ha hablado sobre las mal llamadas “promotoras culturales”, cuyo único propósito es el de explotar a las bandas independientes para su propio beneficio y hay muchos buenos argumentos al respecto, los cuales influyen en el nivel de reconocimiento que pueda adquirir una banda. Ni qué decir de los foros o los medios de comunicación rockstars que también tienen su velita en este entierro. Sin embargo, a veces olvidamos el papel que juegan las propias bandas en la carrera emergente.

Como ya he platicado anteriormente, en los últimos diez años de andar por esta senda me ha tocado vivir toda clase de experiencias, buenas y malas, muchas tan escandalosas que son dignas de un melodrama de Hollywood. Pero en lo que respecta a las propias bandas, la sorpresa siempre nos tiene al filo del sillón.

 

Por unas pagan todas

Siendo ellas las principales interesadas, las bandas independientes tienen mucho trabajo por delante, comenzando por preguntarse ¿qué tan en serio es el compromiso con tu arte? ¿Estás dispuesto a invertir en lo que se requiere para destacar? ¿Tu música es un hobby o tu profesión?

Entender el grado de compromiso que uno mismo tiene con su pasión es el primer paso para escalar los peldaños destinados para tu banda. He tenido la fortuna de conocer muchos excelentes músicos, virtuosos en su instrumento, pero que no ven en las tocadas o ensayos de su grupo más allá de una simple tarde de esparcimiento musical, varios de ellos han terminado por renunciar a la música original para dedicarse a los covers porque sólo quieren tocar por tocar, “y si te pagan qué mejor” –cada quien lo suyo y es totalmente respetable, mientras se dejen en claro los objetivos personales y de grupo-. Pero también otros, aunque minoría, nos hemos dado a la tarea de destacar la sinceridad del arte musical por encima de cualquier otra cosa.

Lamentablemente, hay bandas independientes que aún no se han puesto a analizar qué tan en serio es su deseo por figurar en la escena emergente. En este arduo camino con L.E.D.S. (Light Experience & Dynamic Sound) nos hemos topado con bandas rockstars, con los envidiosos que prefieren poner el pie en lugar de caminar juntos, con los que hacen las cosas por abajo del agua en lugar de solicitar amistosamente a otras bandas para que proporcionen sus contactos, con los que hablan mal a tus espaldas, e inclusive con aquellos que cancelan una fecha confirmada en un foro importante llevándose entre las patas a bandas hermanas nada más porque tenían “otros compromisos”, con ello manchando la reputación de las bandas que sí se toman en serio su labor independiente.

¿Por qué manchando? Muy sencillo: Jugar con el tiempo, inversión, planes y expectativas de los demás simplemente no se hace. La lista de perjuicios es larga, no obstante el último punto me parece importante desmenuzarlo. Hay que ser muy cuidadosos cuando hay terceros involucrados, es decir, dueños de foros, representantes de medios de comunicación o cualquier otro actor de la escena emergente y potencial promotor o enterrador de una banda, porque lo único que dirán será “esa banda iba a tocar con tal otra banda y me ‘cancelaron’ –en plural- a la mera hora. No vuelvo a darles una fecha… Fulana banda es muy informal”, o cosas por el estilo.

Si tú quieres quemar a tu banda, be my guest, pero ten un poquito de vergüenza y jamás cometas la barbaridad de meterte con el prestigio de otras agrupaciones que ni la deben ni la temen, porque por un descuido ajeno se puede echar a perder el esfuerzo de años de trabajo.

 

La sinceridad siempre sale adelante

Efectivamente existe esa regla no escrita de no meterse con el trabajo de los demás. No es ni una cuestión de gremio ni de competencia, sino de sentido común y de convivencia en sociedad, máxime cuando se trata de una rama artística como la música independiente, en la cual debe prevalecer la armonía y hermandad entre sus miembros, porque además se trata de un mercado sumamente competido y difícil de conquistar.

Se nota cuando uno hace las cosas con entrega y sinceridad, sobre todo cuando sus objetivos son claros y fuerte el compromiso. Esa chamba habla por sí misma. Cada banda tiene sobre sus hombros su propia responsabilidad en torno al nivel de esfuerzo que le invierte a su proyecto. Lo que no se vale es sabotear a otras bandas en el camino.

A final de cuentas, cuando se tiene compromiso y fe en un proyecto no hay necesidad de actuar con mala leche, pues el amor y dedicación invertidos en cada banda siempre hará que salga adelante, mayormente cuando es con sinceridad, con convicción y con energía positiva; y esto va también para cualquier otro proyecto independiente, no solamente para la música.

Como dijera Maximus “lo que hacemos en vida tiene eco en la eternidad”. Lo que siembras cosechas, así que a las bandas irresponsables y sin compromiso les propongo: cambien su mentalidad o sean su propio verdugo. El tiempo nos dará la razón.

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