De brujería, suicidios, mitos y rock & roll

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Notas Acusmáticas.

03/08/2017.

La industria musical siempre ha estado repleta de mitos fantásticos, historias trágicas, ritos exóticos y todo ello envuelto en un manto de excesos, chismes y locuras propias de cualquier novela hollywoodense. Pero más allá de la faramalla que rodea a la farándula, llaman la atención fuertemente las circunstancias en las que han ocurrido lamentables desenlaces de grandes íconos musicales.

Desde los años 70 se puso de moda el llamado Club de los 27 con los súbitos e impactantes fallecimientos de los ilustres Brian Jones, Jimi Hendrix, Janis Joplin y Jim Morrison, en ese orden. El nombre del desacreditado club se debe a que estos músicos murieron a la joven edad de 27 años. Pero la lista no se detiene ahí, se suman al menos otros 2 famosos y más recientes: Kurt Cobain y Amy Winehouse, junto con una larga lista de músicos medianamente conocidos y de diferentes nacionalidades y épocas, compartiendo la característica de la edad de defunción. ¿Fatal coincidencia?

Desde los años 30 existe una leyenda o mito urbano del presunto pacto malévolo que realizó Robert Johnson para convertirse en “el mejor guitarrista de todos los tiempos”. Existen películas y series que han retomado el tema pero nadie sabe a ciencia cierta qué es lo que pasó. Crossroads (Encrucijada), película de 1986, dirigida por Walter Hill e interpretada por Ralph Macchio, cuyo personaje al final del film se enfrenta a Steve Vai en un duelo de guitarras, está inspirada precisamente en dicha leyenda.

El mito cuenta que Johnson vendió su alma al diablo en el cruce de la Autopista 61 con la 49 en Clarksdale, Mississippi, a cambio de “tocar blues mejor que nadie”. Con guitarra en mano, esperó en el cruce de caminos (el famoso Crossroads) hasta la medianoche, donde se apareció el demonio y desde ese entonces, Robert sólo tenía que deslizar sus manos en su instrumento para tocar sin ningún esfuerzo, algo que, según continúa la historia, fue ratificado por sus conocidos quienes sabían que Johnson no era ningún virtuoso, sino más bien un músico mediocre antes de ese infame acontecimiento.

¿Cómo explicar el inminente virtuosismo de alguien que era incapaz de cautivar con su ejecución a sus más cercanos, así como su meteórico éxito en la industria musical? Casualmente (¿o deliberadamente?) Johnson también falleció a la trágica edad de los 27 años, quien sería el primero del Club. Todos sus grandes éxitos hablan de esa presunta relación con Lucifer, o el “chancludo”, como se le conoce con humor.

También es famosa la historia de Niccolo Paganini, comúnmente llamado “el violinista del diablo”, aunque él no falleció a los 27 años. ¿Algún tipo de trato distinto? Sólo las ollas conocen los hervores de sus caldos…

Todo esto viene a cuento porque con los recientes suicidios de íconos musicales más actuales, hablo de Chris Cornell y Chester Bennington, vocalistas de Audioslave y Linkin Park respectivamente, los ánimos se encendieron nuevamente en lo que respecta al arte musical y sus raros vínculos con lo esotérico y desconocido.

¿Por qué habrías de suicidarte cuando has conseguido el éxito que soñabas dedicándote a aquello que te apasiona? Para mí no suena lógico. Ya desde la muerte de Kurt Cobain sentía rechazo por aquellos que decidían tomar el camino fácil. Sin embargo, ninguno de nosotros podemos juzgar las difíciles vidas que llevan los famosos. Y escogí adrede no utilizar la palabra “artistas” porque, desde mi perspectiva, los artistas son sólo aquellos que viven a través del arte y por el arte, es decir, sin un propósito mayor que el de plasmar con sinceridad aquello que nos mueve para que alguien más pueda identificarse con dicha obra y hacerla suya, conectar; con lo que se aseguraría una vida feliz, o al menos no un desenlace trágico como los mencionados.

¿Por qué los famosos sufren de consecuencias funestas por el exceso de drogas, violencia y otro tipo de adicciones? ¿Por qué vivir con culpa, dañando a otros y quedándose sin compañía, cuando has conseguido que tu sueño te permita vivir con lujo y sin carencias? Sólo puedo pensar que es a causa de la perversa influencia de dichos tratos fatídicos. Y agregar en su defensa que el ser humano es fuerte ante las adversidades pero débil ante los deleites. No obstante eso no justificaría en lo absoluto las situaciones antes narradas.

¿Qué está pasando en la industria de la música? Mucho se habla también de incursiones en la brujería, el esoterismo y los rituales (existen múltiples referencias musicales al respecto) para asegurar el éxito que, nueva y fallidamente, se ve o se asocia desde el punto de vista monetario o del nivel de fama que se puede alcanzar, pero no desde el más importante: la conexión con otros seres humanos que se logra a través de tu creación sincera y única y que permitiría, en el ideal de esta romántica, mejorar el dolido y caótico mundo en el que vivimos.

Después de la muerte de Chester Bennington, Linkin Park publicó un comunicado oficial donde mencionaron algo que llamó mucho mi atención: “…We’re trying to remind ourselves that the demons who took you away from us were always part of the deal…” (“estamos tratando de recordarnos que los demonios que te llevaron siempre fueron parte del trato”, palabras más o menos). ¿Abiertamente reconocen algún pacto secreto con fuerzas oscuras?

La música es extraordinaria porque con unos cuantos acordes (los mismos que innumerables músicos ya han utilizado antes) puedes crear melodías y canciones únicas y muy diferentes que nadie más ha escuchado o creado antes. ¡Increíble! Por eso también me cuesta comprender por qué se dan tantos casos de plagio en la música. ¿Dónde está la sinceridad, la creatividad, la entrega? Eso es lo único que nos permitirá obtener el éxito, es decir, la satisfacción que genera el compromiso con tu arte y el saber que hay quienes aman lo que haces, a pesar de que no los conoces o ni siquiera sabes de su existencia, en algún remoto lugar de este extenso planeta donde puedan llegar a escucharte.

Entonces, ¿por qué la necesidad de acercarse a fuerzas oscuras que efectivamente existen, pero que no podemos comprender ni explicar? ¿Qué caso tiene vivir una corta y atormentada vida a cambio de fama o dinero y de entregar tu energía vital, tu alma? A veces olvidamos que esta vida es temporal, pero nuestra alma es eterna (la energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma).

No es necesario hacer ningún tipo de pacto, sólo basta con regalarle tu alma, no al demonio, sino a aquello que te ha salvado antes de la depresión, a aquello que puede salvar a otros del mismo destino, a aquello que es sincero y puro, es decir, al arte que creas desde el fondo de tu corazón, porque el arte es sincero, es energía, es hermoso y también es eterno.

#LEDSROCKBAND

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